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Catarata de Pensamientos

27 sept
3 min de lectura

Desde pequeño, había vivido toda mi vida siempre perturbado por la inmensa cantidad de pensamientos que mi mente producía constantemente. Un torrente incesante de pensamientos de todo tipo inundaba mi cabeza, aumentando o disminuyendo su caudal de forma diaria y casi permanente.

Esto provocaba en mí una sensación de ahogo, una incomodidad constante que llevaba conmigo a todas partes. Recreaba en mi mente situaciones totalmente imaginarias, repasaba vivencias repetidamente, una y otra vez, y mantenía conversaciones ilusorias con personas reales de mi entorno. Era una fuente inagotable de secuencias y pensamientos, en su mayoría negativos, que por momentos se transformaba en una verdadera catarata de pensamientos compulsivos sobre un mismo tema.

Ahogo de pensamientos

Me resultaba imposible detenerlos o controlarlos. Aquello se tornaba verdaderamente insoportable, hasta acabar con la misma sensación de siempre: la sensación de estar naufragando en un mar de pensamientos ilusorios creados por mi propia mente, incapaz de avistar una tierra firme donde poder pisar y descansar.


Todo esto derivaba luego en un estado de agotamiento mental y físico, que se manifestaba como una sensación de desgano permanente, como un sinsentido hacia la vida. Intentaba distraer mi cabeza con diferentes actividades y adoptaba conductas autodestructivas para evadirme, sin conseguir salir de aquellos estados depresivos tan habituales en mí.

Luchaba, además, agobiado por disfrazarlos para que no fueran notorios ante los demás.


Vivía siendo un preso de mis propios pensamientos, sin siquiera ser consciente de ello.

Y así viví mi vida hasta hace poco más de diez años, con la desesperante sensación de estar siempre con el agua hasta el cuello.

Durante mucho tiempo busqué y probé diferentes alternativas. Sin embargo, aquel molde mental siempre acababa permaneciendo allí, haciéndose más rígido día tras día, mientras yo me sentía cada vez más incapaz de lidiar con todo aquello.

Hasta que, por casualidad, di con este estudio de meditación.

Al principio dudé mucho de que este método pudiera funcionar conmigo, pero decidí seguir a mi corazón y darme una nueva oportunidad.


"Preocuparse es como pagar una deuda que aún no debes."
"Preocuparse es como pagar una deuda que aún no debes."

Luego, a través del método, conseguí adquirir la constancia y disciplina necesarias para poder darle continuidad y tiempo para que actuara en mí, sin claudicar en el camino.

Hoy en día, gracias a este método de meditación y a mi esfuerzo, el flujo de pensamientos es mucho menor. Aquella sensación agobiante ha desaparecido. Mi nivel de aceptación de la realidad y de las personas ha crecido notoriamente.

Mis conductas autodestructivas, junto con aquel molde mental, ya casi se han desvanecido por completo.

Y cuando hoy surgen pensamientos negativos, puedo observar conscientemente cómo la mayoría de ellos se evaporan y el viento se lleva lejos esas partículas de agua; la misma agua que tiempo atrás provocaba en mí aquella sensación de ahogo.

Como consecuencia de todo esto, hoy vivo mucho más liviano y tranquilo.

Gracias a este estudio de meditación, que entre otras cosas me indujo al autoconocimiento y a la autorreflexión, mi vida ha cambiado notablemente para mejor.

Realmente, cada nuevo día es una nueva oportunidad.

Deja ya de revolcarte en la indecisión y el sufrimiento. Toma la decisión de dar este paso.


"Aprende a estar en silencio. Deja que tu mente se calme y se limpie."
"Aprende a estar en silencio. Deja que tu mente se calme y se limpie."

Confía.

Si en mí está funcionando, en ti también puede funcionar. Si yo lo estoy logrando, tú también puedes lograrlo.

Date la oportunidad.


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